Elementos autóctonos de la hechiceria en Chile



El Kalku(1) es el personaje que en la tradición mapuche se asimila con el brujo/a, pero al analizar la descripción hecha de sus poderes o facultades, con dificultad podemos encontrar algún elemento que no esté presente en los poderes tradicionalmente adjudicados a la brujería en Europa. Hay sin embargo un elemento que merece atención, que es la fuente de poder de los Kalkus, pues aunque al igual que los brujos europeos sus trabajos de brujería (kalkutun) se centran en hacer el mal, su poder no proviene de ningún pacto con el diablo, sino más bien de su relación o más bien manejo de la “energía Wekufü”(2), a través de la proyección de estas a través de diversas formas, las cuales son denominadas genéricamente como flechazo, aunque también puede atacar en los sueños (pewma). 

El flechazo(3) (koutukan y a veces llamado k'llin) que es la proyección energética a distancia, que encuentra cierta similitud con el concepto de flecha mágica presente en algunas tradiciones chamánicas y brujeriles(4), pero el koutukan del Kalku responde a una naturaleza distinta. 

Una de las primeras menciones al uso de flechas mágicas en los procesos brujeriles europeos ocurrió en Escocia en 1560, en contra de Catherine Roos, Lady Fowllis y su yerno, Hector Munro, que supuestamente habrían conspirado para matar al esposo de Roos, a Marjory Campbell y a Lady Balnagowan, a través del uso de dos muñecos de arcilla los cuales eran clavadas con las ya mencionadas flechas de hadas(5). Sobre este respecto, el profesor Alaric Hall(6) señala que en algunas fuentes las flechas de hadas son mencionadas como elementos de maleficios usados por las brujas; pero siempre estas son puntas de flechas de pedernal. En varios procesos entre los siglos XIV, XV y XVI, las menciones al uso de flechas mágicas siempre se refieren a las elf-arrows, piedras manufacturadas por las hadas y ocupadas por las brujas para sus maleficios(7). 

Retomando el tema  del uso de flechas mágicas en tradiciones chamánicas, es destacable el hecho que en la mayoría de los casos, siempre está presente un elemento físico como soporte al maleficio llevado a cabo a través de estas flechas. A modo de ejemplo, los Coras(8) de México suelen ocupar como arma mágica principal para el Chahúeyriy (Mal puesto, brujería o hechicería) las llamadas “flechas de enfermedad”; destinadas a clavarse en el corazón de la víctima y que suele contener “un grano de maíz, un pelo de vaca y un cabello de elote, elementos que representan tanto el sustento de la persona, como el cuerpo del enfermo.” (9)

En el chamanismo huichol en México, dentro del arsenal a través del cual, un brujo puede atacar a una persona destacan “pelo y/o huesos de venado, flechas, carbones, hojas de la planta kieri (Solandra brevicalix), plumas de tecolote, maíz y una vela prendida”. Estas iteoki (flechas malas) son confeccionadas con la “punta es de palo de Brasil y la parte de arriba es de carrizo, dentro de la cual – al igual que los Coras - se colocan diferentes objetos o sustancias para realizar el maleficio, se emplean sobretodo polen de maguey o kieri”(10). 

Entre los Baruya de Nueva Guinea, los Warao de Venenzuelay los Achuar del Amazonas(11) por nombrar algunos ejemplos, volvemos a encontrar el uso de flechas mágicas ligadas a un soporte como en las tradiciones ya mencionadas. Saliendo del entorno americano, entre los chamanes Sunuwär de Nepal, las flechas mágicas son simbolizadas en cerdas de puercoespín(12) o en el caso de los Magar en Nepal o los Bonpo del Tibet en miniaturas de estas(13).  

En tradiciones chamánicas como las de los Shuar de Ecuador las tséntsak (flechas mágicas) son enviadas mediante la ayuda de espíritus o por medio de insectos y avispas que poseen aguijón y que llevan el mal (las flechas) en sus agujas, “los tséntak tienen aspecto de chispas luminosas y titilantes que vuelan o están clavadas en la parte enferma de la persona”(14).

Pero hasta el momento la única tradición en la que he podido rastrear el uso de flechas de enfermedad, como proyección síquica-energética, es en los chamanes selk'nam, llamados Xo'on; lo que me lleva a aventurar la hipótesis de que el koutukan (flechazo) como proyección síquica energética sin soporte físico, es uno de los pocos rasgos característicos de la hechicería criolla.

Otro de los elementos que destacan dentro del folclore chileno, es la figura del culebrón que está presente en casi la totalidad del territorio chileno, ya sea a través de las antiguas creencias mapuches en donde juega un rol central en la cosmogonía de dichos pueblos, a través de las figuras de Tenten Vilu y Caicai Vilu; seres poderosos en forma de serpientes, siendo el primero la serpiente terrestre con poder sobre la tierra y el Tenten Vilu la serpiente marina(15). O través de una serie de relatos acerca de grandes culebrones moradores de cuevas y del mundo subterráneo que se alimentan de cadáveres, y que en algunos de estas tradiciones son custodios de tesoros(16); en la zona norte son conocidas las historias del culebrón que vivía alimentándose de cadáveres en el cementerio general de Copiapó(17). Historia de la presencia de culebrones se pueden encontrar principalmente en la III y IV Región, pasando por el Valle del Elqui, Coquimbo, Illapel, Limari, etc(18) . 

La figura del Culebrón aparece directamente ligada a la brujería en lo relatado por los acusados de brujería en Chillán en 1749, donde María Guintuguico, Andrés Guentepangui, Lorenzo Liempangui, Ana Rantuillanca, Margarita Cortés, Agustina Aillanca, otra Margarita de la cual desconocemos su apellido, María Lebilab, Gerónima Ibumpán y Rosa Aileb declararon ante notario que las reuniones a las cuales habían asistido se llevaba a cabo en una cueva en la cual había un “culebrón y un chivato pillán”. Pero la relación culebrón, macho cabrío y cueva, está lejos de ser un elemento netamente local como veremos en el articulo sobre la influencia europea en las creencias brujeriles, aunque si posee una especificación propia.


Yerko Isasmendi ®

Parte III - Parte V



Notas

1) Else M. Wagg. Tres entidades wekufü en la cultura mapuche.
2) Aukanaw en su libro “La ciencia secreta de los mapuches” nos señala que “son aquellas energías cósmicas que se caracterizan por su tendencia a perturbar y/o destruir el equilibrio”, pág. 34. Hago eco de lo dicho por Aukanaw con respecto al uso del término energía: “El término energía lo empleamos aquí como una METÁFORA CIENTÍFICA, es decir que no lo usamos en el sentido estricto que la ciencia y la técnica le dan, sino en un sentido aproximado y figurado.No encontramos en las lenguas occidentales un término que se aproxime a la noción de wekufü a excepción de "fuerza" y "energía". El concepto de wekufü es tratado con más detenimiento en el articulo “Familiares, fantasmas, duendes, diablitos…”. 
3) No debe de confundirse las llamadas “flechas de hadas” con el flechazo; pues estas son piedras en forma de punta de flecha de la edad de piedra que se encuentran en muchas partes de las Islas Británicas, Europa y el norte de África, que las brujas supuestamente utilizaban como armas en contra de los animales y de la gente.
4) Claude Gaignebet en su trabajo “El calendario de la brujería”  afirma que en la tradición brujeril del norte de Europa se habla mucho de estas flechas mágicas. Instituto Aragonés de Antropología, Zaragoza, 1993.
5) Rosemary Ellen Guiley. "The Encyclopedia of Witches, Witchcraft and Wicca", pág., 113.
6) Getting Shot of Elves: Healing, Witchcraft and Fairies in the Scottish Witchcraft Trials
7) Letters on demonology and witchcraft, Walter Scott, pág 143.
8) Los Coras o Nayeri, como ellos se autonombran, habitan en la sierra Madre Occidental, en el extremo norte de Nayarit. Lingüísticamente la lengua cora pertenece al subgrupo Yuto-Nahua de la subdivisión Pima-Tepehuán. Los coras hablan su lengua y una variante del español a la que llaman "castilla", mezcla de ambas y llena de expresiones de español antiguo.
9) La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México,. Capítulo II: Chahúeyriy. Mal puesto, brujería o hechicería.
10) Persona sana, persona enferma. Cuerpo, enfermedad y curación en la práctica del chamán huichol de Liz Estela Islas Salinas.
11) Shamanism dePiers Vitebsky, pág. 111.
12) The Sunuwar of Nepal and their Sense of Communication de Werner M. , pág. 221
13) Lord of the Dance: The Mani Rimdu Festival in Tibet and Nepal de Richard J. Kohn, pág 171.
14) Los Jíbaros, cazadores de sueños de Josep M. Feriggla, pág 152.
15) La leyenda nos dice que hace miles de años, la zona de Chiloé era tierra firme, pues formaba un solo cuerpo con el continente, pero un día apareció Coicoi-vilu (de co=agua y vilu=culebra), deidad en algunos relatos oscura enemiga de la vida terrestre, que deseosa de ampliar sus dominios, inundo todo el territorio, amenazando convertirlo en parte de su gran reino marino. Cuando todo parecía perdido, apareció Tentén-vilu (ten=tierra y vilu=culebra), deidad de la tierra y de la fertilidad y comenzó una lucha con la deidad marina, a la vez, que volvía a elevar las tierras inundadas y convirtiendo a sus habitantes, en pájaros para que estos pudieran salvarse subiendo a las partes más altas. La batalla se extendió por mucho tiempo hasta que finalmente Tentén vilu venció parcialmente a Coicoi-vilu, pues a pesar que esta última se retiró, los valles siguieron sepultados bajo el mar y los cerros se convirtieron en bellas islas,
16) Sobre este punto se puede conjeturar con bases, la influencia de las leyendas europeas que pudieron ser absorbidas a través de conquistadores provenientes de Galicia, cuyo sustrato celta conservo las viejas leyendas de dragones y tesoros.
17) Ver “La siniestra historia del culebrón del cementerio general de Copiapó” en el excelente blog de Cristian Salazar
18) Ver “Fantasmas y casas embrujadas de Chile” de César Parra C., editado por  Ril Editores, 2008.

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