La recepción del legado griego al mundo musulmán -Parte I


Muchos factores contribuyeron a introducir el notable periodo abasí en la égida de los califas de Bagdad. La capital acabada de fundar, había reunido a hombres de países distantes y el élan estimulante del Islam produjo por todas partes su efecto. La desaparición de los Omeyas de Damasco y de su espíritu fiel al sentimiento de tribu, significó una fresca promesa para los no-árabes que habían adoptado la nueva fe. La religión los unió a todos en un solo pueblo y otorgó a sus vidas una finalidad y dirección.

Los árabes aportaron a esta unión el sentido elevado de la misión; los persas su cultura y sentido de la historia; los siriacos cristianos su versatilidad lingüística; los de Harrân su herencia helenística, y los hindúes su antiguo saber. Los persas fueron particularmente favorecidos. Habían hecho mucho para establecer el nuevo régimen, tenían una gran experiencia que ofrecer en el campo de la administración y de las finanzas del Estado, y consecuentemente ocuparon muchos de los puestos de gobierno. Una consecuencia desafortunada de lo anterior fue que la rivalidad racial reapareció. Condujo al desacertado movimiento shu´ûbîyya(1) que hacía hincapié en la superioridad de las razas no-árabes, lo cual llevó, en ocasiones a violencias y a derramamientos de sangre. La asociación, sin embargo, dio pruebas de ser eminentemente fructífera. Todas las ramas de arte y de la literatura florecieron como nunca antes o después, en el mundo islámico. Se creó una nueva civilización en la que los miembros de todas las naciones implicadas llevaron a cabo contribuciones importantes.

Los califas mismos dieron la pauta. Al-Mansûr (m. en 775) fue no sólo un hombre liberal sino que sintió un profundo amor por el conocimiento, Hârûn al-Rashîd, que gobernó después del anterior, fundó la biblioteca llamada Bayt al-Hikma (Casa del Saber)(2) dirigida por letrados competentes y dedicados. La prosperidad material hizo que la gente tomase un mayor interés en los asuntos culturales. Hubo un intenso estudio de la lengua y la gramática árabes, asociado con anterioridad a las dos escuelas rivales de Kûfa y Basora. Se recogió el cuerpo entero de la poesía pre-islámica incluyéndose en él algunos poemas de autenticidad dudosa. Se sentaron y estudiaron con cuidado las reglas de la prosodia, y la poesía tomó formas hasta entonces no ensayadas. Comenzaron a multiplicarse las bibliotecas públicas y privadas y se pagaron altos precios por los manuscritos.

Dos factores relacionados con el tema de nuestro estudio, iban a mostrar su importancia. En el campo del pensamiento, el surgimiento de la escuela racionalista de los teólogos que pasaron a llamarse mu´tazilíes(3) y cuyos puntos de vista influyeron profundamente, con el tiempo en algunos de los filósofos musulmanes. En literatura el desarrollo gradual de una prosa secular, por entonces casi inexistente, y distinta de la puramente religiosa o de la mística o incluso del estilo y la terminología mu´tazilí. Esta prosa secular iba a servir de modelo al lenguaje filosófico musulmán y ser la fuente principal de sus términos técnicos. Apareció al principio, en la última parte del periodo Omeya(4) de Siria e Iraq, y fue creada por musulmanes de extracción extranjera, la mayor parte de ellos persas. Se la utilizó al principio, en la correspondencia de la administración de nuevo Imperio y en la organización de oficinas secretariales. Su principal representante fue ´Abd al-Hamîd al-Kâtib, un maestro de escuela que llegó a tener un puesto importante durante el reinado de los Omeyas. Con el establecimiento del califato Abasí(5), en el año 750 (132 de la H.) esta prosa se manifestó bajo la forma de literatura cortesana. Los califas ya desde el tiempo de Hishâm el Omeya, se dieron cuenta de la necesidad que tenían de algunas directivas que les ayudasen a formalizar sus relaciones con las diversas comunidades que gobernaban. Las encontraron en la literatura cortesana del Imperio Sasaní de aquel entonces, el cual aunque dividido internamente en el momento de la conquista, sorprendió profundamente a los conquistadores árabes a causa de su majestad externa y su sistema eficaz de administración. Jâhiz, en su Kitâb al-Tâj nos precisa: “fue de ellos (los persas) de quienes tomamos las formas de la monarquía y del gobierno, la organización de las clases selectas y de las comunes, y el adecuado comportamiento con los gobernados …”. En consecuencia, los kâtibs secretariales emprendieron la traducción de algunos de estos libros persas sobre la corte, que describían los deberes del monarca para su pueblo y las formas de la cortesía.

Las literatura cortesana, junto con la composición epistolar, pasaron a ser conocidas con el nombre de adab. El escritor que sobresalió en este género, o mejor aún, su iniciador real, quizá, fue Ibn al Muqaffa´. Fue uno de los creadores de la prosa secular árabe, y también el primero quizás, en introducir la lógica aristotélica en el mundo islámico. La estatura de este autor ha crecido desde que la ciencia moderna comenzó a fijar en él su atención y reconoció los valiosos servicios que prestó a la lengua árabe. Se ha podido demostrar que algunos de los términos filosóficos árabes más felices, que no tienen origen coránico, utilizados tanto por los traductores como por los filósofos, se encuentran con anterioridad en sus escritos, y se han sido probablemente acuñados por él.  El profesor Gibb, al discutir este aspecto de la literatura árabe y la llegada de la prosa secular, nota que “en el siglo II por lo tanto, había en Iraq dos escuelas de literatura árabe completamente diferentes, derivadas de fuentes diversas, animadas por un espíritu diferente, con propósitos diferentes, y casi enteramente negativas la una para con la otra”(6).

Fue, sin embargo durante el califato de Al-Mamûn (m. 833), periodo durante el cual puede considerarse que comienza la decadencia política general de los Abasíes, cuando el saber floreció mejor. El interés especial que sentía Al-Ma´mûn por la cultura extranjera y la filosofía, lo pone de manifiesto la historia de que Aristóteles se le apareció durante el sueño y le habló para estimularlo. Inspirado así, Al-Ma´mûn envió grupos de eruditos a Asia Menor y a Chipre para que trajesen libros griegos. Escribió al Emperador de Bizancio pidiéndole que enviase algunas de las magnificas colecciones del saber griego que tenía todavía guardadas y atesoradas en su país, cosa que el emperador llevo a cabo no sin haber dudado antes un poco. Al-Ma´mûn hizo objeto de un  cuidado especial a la vieja escuela de medicina y de filosofía de Gundîshâpûr, en el sur de Persia, y recompensó pródigamente a poetas, eruditos y traductores.

El clima intelectual general de esta época resulta ejemplificado por las reuniones literarias y filosóficas que se llevaron a cabo en las casas de mecenas ricos y de hombres cultivados, y por las exaltadas discusiones que tuvieron lugar allí. Un informe muy atractivo acerca de esto ha sobrevivido gracias a la pluma de un litterateur que aunque bien dotado no ha sido bien apreciado. Los hombres viajaron en busca del saber; los lingüistas se apresuraron a ir al corazón de Arabia a aprender la lengua en su estado más puro; los geógrafos visitaron las tierras conquistadas por el Islam; y Hunain(7) llegó a Siria a estudiar el griego y a buscar libros para llevárselos consigo.

El apoyo generoso que los califas dieron a los hombres de letras sirvió de ejemplo a los miembros de ciertas viejas familias bien conocidas, y que habían llegado a tener poder y riquezas. Los Barmakíes, aunque dados primordialmente a cosas de gobierno y de administración, pagaron miles de dirhames a médicos y traductores(8). La familia Nowbakht menos concentrada en política. tuvo entre sus miembros adistinguidos escritores que tradujo libros del persa, además de dar su apoyo a los que traducían del griego. Más aún, en sus casas tuvieron lugar regularmente reuniones en las que se discutían tanto temas religiosos como de literatura, y uno de ellos sostuvo uno de los grupos que traducían libros detallados sobre el libro de Aristóteles, De Generatione et Corruptione. La familia Munajjim (astrónomo), que como su nombre lo indica se interesaba en la astronomía, fue la protectora más famosa en Bagdad de la literatura. Algunos miembros de esta familia fueron, también escritores que organizaron reuniones, y se nos dice que sus actividades llegaron hasta el punto de ayudar a sus amigos ricos en la iniciación de bibliotecas privadas; “daban a un grupo de traductores… unos quinientos dinares mensuales por traducir y por gozar de su compañía”. Y Zayyât, el hijo de un comerciante de aceite de olivas de Tabaristân, que llegó a ser el visir de tres califas diferentes, protegió también la literatura. Su “generosidad para con los traductores y los copistas llegó casi a dos mil dinares mensuales. Muchos libros se tradujeron en su nombre”. Hubo, también algunos árabes igualmente interesados que se entusiasmaron con el nuevo saber.

Fue en este milieu brillante, en una época en que la prosa y la poesía árabes se acercaban a su cenit, donde la filosofía en el mundo musulmán comenzó, con el ejercicio libre y vigoroso de la razón, a tomar forma.

Las fuentes del pensamiento musulmán son muchas y complejas; siendo su fuente principal la griega clásica, no por esto obviando la gran importancia que tuvo la meditación filosófica centrada en el Corán(9). Ambas corrientes de pensamiento se mezclaron por primera vez en los movimientos mutakallemûn(10) y mu´tazilîes, en donde las ideas de los estoicos(11), neoplatónicas(12), gnósticas(13), maniqueas(14), etc; se fueron añadiendo a medida que el pensamiento musulmán se iba cimentándose. Sería un error, pensar que dicho movimiento intelectual es solo una forma de sincretismo o híbrido, desprovisto de capacidad para generar un pensamiento propio, ya que este no se limitaro a transcribir sino que a interpretar. El gran logro del genio musulmán fue en un primer lugar reunir todas las fuentes del pensamiento humano disponibles y después llevar dichos conocimientos a un exhaustivo análisis “científico” que permitiría crear una síntesis coherente de todo el saber de la humanidad del mundo antiguo, dando 600 años antes del Renacimiento Italiano, un florecimiento del saber humano en todas sus manifestaciones sin precedentes.

No es que el pensamiento musulmán solo halla vuelto a plantear las interrogantes formulas en los tiempos de la Grecia clásica, sino que a través de este, se pretendía ayudar a definir los problemas culturales específicos de una cultura intrínsecamente religiosa, con lo que la filosofía se convertiría en una filosófica religiosa de carácter racional. Este desarrollo del pensamiento nace de la necesidad de comprender el legado del Profeta Muhammad.



Yerko Isasmendi ®



Continuará: Parte II



Notas

1) Palabra árabe que significa “popular o nacional”.
2) Algunos autores como Henry Corbin la llaman Khazânat al-Hikma (la Alacena del Saber)
3) Fue la primera escuela importante de teología islámica que floreció en el s. IX, que subrayaban la importancia de la razón y la lógica rigurosa. Su principal características fue sostener el libre albedrío en el ser humano. 
4) Nombre de la primera dinastía de califas que ejerció su poder en la Meca, desde 661 a 750 d.c.; el último de ellos Merúan II, sucumbió con casi la totalidad de su familia; el único sobreviviente fue el joven Abderramán; quién más tarde pasará a España, en donde fundaría el emirato independiente de Al-Andalus.
5) Segunda dinastía de califas que gobernaron desde Bagdad (Irak) a partir del 750 d.c.
6) Sobre estas escuelas ver el articulo "Primeras elaboraciones del pensamiento islámico".
7) El más importante de los traductores de dicha época, que marcara un legado que se perpetuada en las diversas ramas del saber musulmán.
8) Historia de los sabios (Tarikh al-Hukama) de Ibn al-Qifti.
9) Al-Fihrist de Al-Nadim.
10) Es el nombre propio del libro de los musulmanes; deriva del término “qarana” (plural de “qarînah” – unida junto con – y su significado es “el que sus aleyas son parecidas unas a otras”.
11) Los que se ocupan de la ciencia del Kalâm, que no es otra cosa que la escolástica del Islam que se caracteriza  por su dialéctica racional pura que opera sobre los conceptos teológicos. El Kalâm se fue formando gradualmente a partir del primer siglo de la era islámica a medida que fue necesario subsanar de alguna manera el vació que se había creado tras el fallecimiento del Profeta; quién era el soporte doctrinal de la revelación y el poseedor de la autoridad de la explicación del texto coránico. 
12) Escuela filosófica fundada por Zenón de Citio en Atenas, en el s. IV a.c.: el nombre proviene del pórtico o lugar de reunión pública (stoá en griego). El estoicismo define un método práctico de la vida diaria individual a base del completo control emotivo, y la aceptación de todo lo que pueda suceder sin miedo ni ansiedad.
13) Término genérico utilizado para referirse a los filósofos que continuaron las ideas y enseñanzas de Platón.
14) Sistema filosófico - religioso de los primeros tiempos del cristianismo, y aun de los siglos posteriores a este, que afirmaba un conocimiento completo y absoluto de la naturaleza y de los atributos de la divinidad; se distingue principalmente su fase neoplatónica  y oriental inicial, y la posterior del gnosticismo cristiano.
15) Religión fundada por Manes, la cual comprende la creación en base a un dualismo radical que admite dos principios fundamentales eternos: el bien y el mal. En las doctrinas maniqueas es posible rastrear influencias de las religiones de origen persa: zoroastrismo y zurvanismo, además de ideas cristianas gnósticas.
 

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