Los Fravashi y el culto a los ancestros



En otras ocasiones a través de los años he tocado el tema de los fravashi(1), que gracias a los trabajos de Henry Corbin en ciertos sectores se dio a conocer, aunque más ligados al concepto de doble o gemelo espiritual, siendo el centro de los estudios de Corbin la tradición ishraqí del shaij Sohravardi en donde se denomino la "Naturaleza Perfecta" o en la vía Kubrawiya del shaij Najmoddîn Kobrâ, que lo llamo el "testigo en el cielo".

Recordemos que para Sohravardi la "Naturaleza Perfecta" (al-tibâ' al-tâmm) es el auxiliar celeste, el guía de luz, el iniciador y conductor a través de las experiencias visionarias que conduce a la individualidad espiritual a franquear  su dimensión transcendente. Para  Kobrâ el "Testigo en el cielo" "es el guía personal suprasensible, sol del misterio», sol del corazón, sol del alto conocimiento, sol del Espíritu" (2). 

Pero hay un enfoque que se ha dejado de lado, ya que generalmente en los reducidos sectores en occidente que citan el concepto de Fravashi, este se asocia con el ángel o con guía espiritual interno(3) y es el que lo relaciona con el antiguo culto pre zoroastriano a los ancestros (pitris) de los antiguos arios. El sabio parsi Taraporewala identifica al fravashi con el culto a los antepasados, culto que en el antiguo Irán habría derivado a una visión más profunda y filosofica que en sus pares de la India. Para él, "los Fravashis son el principio eterno en el hombre que persiste a través del tiempo y que aparentemente progresa a través de las eras"(4). A lo cual añade: "Los Fravashis de los hombres son almas arquetípicas vestidas de formas etéreas, según cuyo modelo cada ser humano se forma en la tierra ... El cuerpo de cada hombre con sus peculiares características físicas, mentales, morales y espirituales, se forma siguiendo el modelo que presenta cada Fravashi". Para Taraporewala por tanto, ese ángel, guía y testigo espiritual, transciende lo meramente ángelico, siendo la esencia misma de cada uno de nosotros.

Siempre tengo presente la idea descrita tan bellamente en la escatología zoroastriana, de ese momento cuando el mal emergio y amenzaba con contaminar el mundo espititual. Ahura Mazda convocó a los seres espirituales y les anuncio que el mal sería encerrado en el mundo material -creado para dicho fin - pero que era necesario combatirlo y acabarlo en la materialidad. Miles de Fravashis optaron por dejar su mundo espiritual y bajar a la materialidad para continuar con el combate en contra de la oscuridad. Bajaron por amor y en ese caída olvidaron su origen celeste. 

La ordalía a la cual el hombre esta llamado, es recordar. Ese rumor - que no son otra cosa que las alas del fravashi -, esa sensación de vació o de hambre espiritual no es otra cosa, que los intentos de su doble en el cielo para que recuerdes, y ese recordar que inevitablemente lleva a vivenciar, solo se produce en esa unión de la cual han hablado los grandes sabios, ese momento de luz cuando ese rumor se hace más fuerte, cuando en medio de una lluvia de colores vislumbres una figura y escuchas una voz muy cálida y familiar que te diga: "Tú eres yo" (Tu man Hasti)(4)




Yerko Isasmendi ®



Notas


1)  Fravashi es la forma avestica del término, en persa medio frohar, fravard, fravahr y en persa moderno  forûhar, el cual suele ser traducido como ángel guardián (Arda Fravash).
2) El hombre de luz en el sufismo iranio, Henry Corbin.
3) En la literatura religiosa son descritos como ángeles que protejen y acompañan a cada persona  (Y26.4, 55.1), que actúa como guía durante toda la vida. Se dice además que originalmente patrullaron los límites de las murallas del cielo (Bd.6.3, Zs.5.2), pero voluntariamente optaron por descender a la tierra para estar al lado de los individuos hasta el final de sus días. Ahura Mazda le aconseja a Zarathushtra que los invoque para pedir ayuda cuando se encuentre en peligro (Yt13.19-20). Si no fuera por su custodia, los animales y la gente no podrían haber continuado existiendo, porque el malvado Druj los habría destruido a todos (Yt13.12-13).
3) The Religion of Zarathustra, I.J.S. Taraporewala. 
4) En árabe: "anta anâ".

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