La Recta Provincia, un mito sobrevalorado



Como ya lo mencione en la Introducción de esta sería de ensayos en torno a la brujería, la mayoría de trabajos que versan sobre la brujería en Chile se centran en la cofradía brujeril de la Recta Provincia de Chiloé. Hecho que no nos debería de sorprender, ya que por una parte, es uno de los pocos sucesos ligados a la brujería del que se disponen registros y  fuentes fiables de información; pero no menos importante a mi juicio es que en torno a está se ha ido tejiendo un aurea de leyenda y ocultismo que distan de la realidad.

Para analizar el fenómeno de lo brujeril en las tierras chilotas, en primer lugar procedí a investigar la realidad de la brujería en las fuentes que convergieron en su génesis; con miras a discernir las influencias de lo netamente original de la “brujería” de la Recta Provincia. Es ampliamente conocido el hecho de la fuerte influencia de las creencias gallegas sobre un sustrato indígena; pero ambas vertientes no descartan a priori posibles influencias secundarias vascas o norafricanas. Además con miras a precisar la singularidad de esta cofradía, también rastree la posible existencia de formas y prácticas similares en los países limítrofes, que por algún canal pudieron haber influido en las prácticas y estructura de la “Mayoría”.

La información en torno a la Recta Provincia que se puede encontrar en los diversos "estudios" serios publicados se puede resumir, en que es un grupo o cofradía de índole secreta, que ejerce su poder en base al miedo y al cohecho; miedo por una parte fundamentado en el uso profuso de ungüentos  y pócimas de índole venenosas; y por otra, en una leyenda negra de supuestos poderes oscuros que los miembros de dicha cofradía podían controlar.

No hay duda alguna del uso de pócimas y ungüentos con miras a causar enfermedades y muerte, en el accionar de la Recta Provincia; lo que contrasta con la nula prueba o registro fiable en torno a los poderes oscuros que decía poseer; lo que no nos debería de extrañar, pues la táctica de crear este tipo de leyendas en base a los miedos, creencias y supersticiones de los enemigos, es una estrategia de larga data.

Al analizar los “poderes oscuros” de estos supuestos brujos, más allá de la incongruente y a veces forzada amalgama de elementos brujeriles hispanos y nativos; pareciera ser totalmente inoperante, ya que como está registrado en los procesos en su contra; el medio por el cual, solían llevar a cabo sus “trabajos” estaban centrado en las pócimas y ungüentos tóxicos antes mencionados; no habiendo ningún registro que haga alguna mención a algún hecho de índole mágico en su accionar, más allá de simple hechicería(1). De los elementos que podemos catalogar como “mágicos”, destaca el baño por parte de los neófitos que aspiraban a ser iniciados en un traiguén (salto de agua en lengua mapuche) durante una serie de noches para borrarse el bautismo(2).

Peculiar ritual no porque no exista ningún precedente en los procesos europeos, sino porque el sacramento del bautismo no “obstruye” ningún influjo mágico, ni es impedimento para algún posible pacto con fuerzas oscuras, como tampoco es un impedimento para el retorno a determinadas prácticas ancestrales. Recordemos que el bautismo es la entrada a la vía cristiana, lo que conlleva la liberación de los pecados y según el punto de vista de los exorcista, es una protección ante posibles influencias malignas; no siendo en ningún caso un impedimento o elemento que reste fuerza a alguna operación mágica; sabidas son las andanzas oscuras de clérigos europeos que tenían sobre si todos los sacramentos y seguían ofreciendo misas normalmente, a la par de sus trabajos oscuros en soledad.


Resumiendo sostengo que la leyenda en torno a la Recta Provincia fue una mera maniobra que provino del seno de la misma cofradía, para por un lado para ganarse el temor no solo de los españoles, sino de los mismos indígenas y por otra parte para fraguarse un halo de poder que iba mucho más allá de los simples y terrenales venenos que eran la única fuente de sus mentados poderes.




Yerko Isasmendi ®


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Notas

1) Leamos la declaración de Mateo Coñuecar Coñuecar, máxima autoridad en 1880 de la Recta Provincia: «Los hechiceros usaban unos huesos que llamaban camahuetos -prosiguió informando-, les sirven para friccionarse con ellos cuando sienten algún dolor. Son huesos de un animal marino y son muy escasos, por eso tienen valor. También se usa la tierra en que se convierten los cadáveres para quitar las hinchazones: se la mezcla con agua de mar y orines y se la coloca como cataplasma. También usan la chaquihua, en una infusión pequeña, para las lombrices y para la sama; pero si se toma en gran cantidad es veneno. Esas cosas no más he escuchado».
2) Este ritual no se menciona en todas las obras dedicadas al estudio de la brujería en Chile, por ejemplo no se menciona en las obras "Diablos, Brujos y Espíritus Maléficos. Chillán, un proceso judicial del siglo XVIII" de  Holdenis Casanova, tampoco se menciona en "El Delito de Hechicería en Chile Indiano" de Antonnio Dougnac Rodríguez y no aparece nada al respecto en "Ritos de Vida y Muerte. Brujas y Hechiceras" de Sonia Montecino a pesar que se trascriben las declaraciones de Mateo Coñuecar. Si se menciona en el libro "Juicio a los Brujos de Chiloé" de Marino & Osorio y en "Reyes sobre la Tierra" de Gonzalo Rojas Flores. Pero ambos libros no mencionan fuente alguna, Flores solo señala «como indica la leyenda» lo que abre un amplio abanico de posibilidades, entre las cuales esta un agregado tardío o lo que es más probable la asimilación de una práctica indígena que habiendo sido forzados a abrazar el cristianismo buscaban con un ritual de magia simpática, retornar a sus creencias originales. En un Diccionario de Mitos y Leyendas argentinos se puede leer: «Raspar, limpiar, o sacar... mediante una acción simbólica, ritual o mágica el sacramento católico. Esta es práctica obligada de los brujos y condición inicial para poder retornar al sistema indígena». En el articulo "Los Guaranies y los Sacramentos. Conversión y malas interpretaciones (1537-1767)" podemos leer en la página  195 «la ceremonia de desbautismo consistía en lavar todo el cuerpo, de pies a cabeza - utilizando una batea o lebrillo de barro a modo de pila -, diciendo lávote para quitar el bautismo que te han dado». Dicha práctica también es mencionada en la página 318 del libro "Testimonios, cartas y manifiestos indígenas: desde la conquista" donde se dice «Y para que viesen el modo de borrar el bautismo, llamó a unos niños bautizados, y con agua que sacaba debajo de sí, diciendo que era sudor o licor que él destilaba de su cuerpo, les lavó la cabeza, pecho y espaldas, y rayó la lengua, diciendo que así se quitaba el bautismo, y que lo había de quitar a los demás cristinos de todo el Uruguay». Vemos como estamos ante una práctica generalizada entre los indígenas, como medio ritual de volver a su ser indígena. Por último solo queda mencionar  que en la brujería europea ese borrar el bautismo se hacia supuestamente a través de la marca del diablo.

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