Omar Jayyam y la filosofía



«Este círculo en el que fluimos y refluimos, sin principio ni final conocido. 
El enigma sigue como se planteó hace mucho tiempo: ¡De dónde venimos? ¿A donde vamos?»

No deja de ser paradójico que Omar Jayyam(1) sea hoy muy conocido como poeta, gracias a la fama que tempranamente alcanzo a través de la traducción de sus Rubaiyat; que como matemático(2) y astrónomo(3), ramas de la ciencia en la cual estaco en vida. 

Pero hay una faceta de Jayyam mucho más desconocida, que es la de filósofo. Sabemos a través de su biógrafo Ibn Funduq que desde muy niño tuvo acceso a la biblioteca de su padre, que albergaba varias traducciones de las obras de filósofos griegos. Sus escritos y cuartetos nos señalan que posiblemente las creencias de Jayyam estaban cerca de la escuela atomista(4), defendida por los filósofos presocráticos Leucipo(5) y Demócrito(6). En cuanto a su ética y valores, a través de su vida y poesía, podemos ver la importancia de los ideales epicúreos, como el llevar una vida sencilla alejada de los lujos, rehuir el poder político y el cultivo de la amistad en un circulo cerrado de cofrades que nos recuerda al jardín de Epicuro(7). Por este motivo, algunos comentaristas lo han comparado con el poeta romano Lucrecio(8); según algunos fuentes, Jayyam habría traducido el poema "De rerum natura" de Lucrecio, aunque otras versiones postulan que su "Tratado sobre el funcionamiento de la naturaleza" hoy perdido, se habría inspirado en dicho poema.

Además sabemos que durante toda su vida, Jayyam se declaro como un gran admirador de Ibn Sînâ(9), el cual había sido el maestro de su maestro, el matemático Bahmanyâr(10), siendo probable que debido a esta gran admiración y la relación discípulo - alumno; Jayyam en el prefacio de uno de sus libros haya usado la frase «mi maestro Ibn Sînâ y yo».

Los escritos que dejo sobre filosofía, a juicio de varios investigadores son engañosos, ya que muchas veces al parecer, su propósito fue desviar las sospechas que los ulemas tenían sobre sus creencias. Sobre este tema, Hazhir Teimourian nos dice que debido a la rigidez imperante bajo el poder turco tuvo que renegar de sus verdaderas creencias «inspiradas por racionalistas como Demócrito, Epicuro y Râzî(11), a favor del islam ortodoxo»(12) Un ejemplo es el libro "Sobre el ser y la obligación" (1080-81) donde utiliza una terminología y criterios aristotélicos a la hora de defender la existencia de Dios. Lo mismo se podría decir de la traducción que llevo a cabo en 1979 (472) de un tratado de Ibn Sînâ del árabe al persa "Sobre la unidad de lo divino", ya que a pesar de su aparente ortodoxo titulo, su estilo es anti-árabe, ya que Jayyam opto por un persa arcaico que hace que dicho texto se distancie exageradamente del árabe «¡Pâkâ! ¡Shâhâ! Dâdârâ" Izad el Todopoderoso, el Dios por el cual comenzaron todas las cosas, ese Izad no es esencia que pueda cambiar al aceptar lo contrario. Debéis aceptar que no todas las esencias aceptan contrarios ...».


«Beber y reír mi religión son.
¡La libertad de religión es mi religión!
Le pregunté al Cielo cuál era la suya. Me respondió:
¡Vaya! ¡Tu falta de religiosidad es mi religión»


No debemos olvidar que Al-Gazâlî(13) intento en varias ocasiones acusar a Jayyam de impiedad; y que incluso algunas fuentes relatan como Al-Gazâlî comento que había estudiado bajo la dirección de Jayyam, y que su famoso libro "La incoherencia de los filósofos" (Tahafut al-Tahafut) demostraba las herejías de Omar.

Ilustración para la cuarta edición de Rubaiyat
(1884) del artista E. Vedder(19)
Aunque Omar Jayyam pudo haber estado influenciado por varias personalidades filosóficas, una destaca significativamente en sus cuartetos, me refiero a Epicuro. Duffy Hutcheon en su "The Epicurean Humanism of Omar Khayyam" señala que «Era la filosofía de Epicuro: una perspectiva mucho más subversiva del status quo que el dualismo elitista de Platón y la reconciliación de razón y fe de Aristóteles. Y aparece en voz alta y clara en la poesía de Omar Khayyam». Sabemos que varios intelectuales árabes y persas, abrazaron la filosofía epicúrea(14), entre ellos al-Shahrastânî(15), al-Rawândî(16), ar-Râzî y al-Ma´arrî(17), estando Jayyam familiarizado con los dos últimos., con los escritos filosóficos de ar-Râzî y la poesía de al-Ma´arrî

Para Félix Etchegoyen(18) la influencia de Epicuro es evidente al leer los cuartetos de Jayyam, la alabanza del goce estético de los sentidos, y en el placer de disfrutar la felicidad breve son rasgos que atraviesan toda su poesía.

Pero dejemos que alguno de sus cuartetos nos muestren la luz de la filosofía que yacía bajo su elegante y desafiante prosa.

Al igual que «Sócrates que es consciente de no ser sabio», Jayyam en varias ocasiones alude a la frase socrática «Solo sé que no sé nada».  Como García Dual en su libro "Epicuro" nos señala «Sócrates es consciente de no ser sabio. Él no es sophos, sino philosophos; no es sabio, sino alguien que anhela la sabiduría, puesto que carece de ella». Pero para Epicuro el sophós es aquel que «conoce los valores auténticos de la vida, frente a las falsificaciones y engaños de la sociedad, ha captado el sabor de lo verdadero y, de acuerdo con los bienes conforme a la Naturaleza (ta katá physin), sabe dirigir su comportamiento sereno y libre hacia la felicidad»(20), y este rasgo del sabio epicúreo se trasluce en la obra de Omar.


«Nunca estuve necesitado de maestros; y yo mismo he planteado más teoremas. Durante setenta y dos años pensaba día y noche: ¿Sólo para concluir que no sabía nada! »

«Las estrellas que dominan remotos cielos,
ahora pertenecen al Sabio altanero.
Hijo mío, escucha esto bien, mi hallazgo:
Los mismos Sabios saben que filosofan»

«Aquellos que conquistaron todas las ciencias y las letras,
y brillaban como faros entre los mejores,
no encontraron la hebra en su Enmarañado Ovillo,
sólo contaron un cuento, y se quedaron dormidos»


En la filosofía de Epicuro, la amistad jugaba un rol central, ya que este afirma «De los bienes que la sabiduría procura para la felicidad de una vida entera, el mayor con mucho es la adquisición de la amistad». Este elogio de la amistad, como uno de los dones más bellos de la existencia, es una idea tradicional entre los griegos como señala García Dual. Platón en sus diálogos analizo la philia, vinculándola con lo bello y lo bueno. Epicuro hacía un énfasis en la comunidad de amigos,  como precisa B. Farrignton: «La amistad funda una libre comunidad, la sociedad de amigos, que es la base de la escuela del Jardín».

Jayyam en varios cuartetos nos habla del valor de la amistad como «un lazo de unión entre los hombres elegidos por su concordia y su liberalidad, un lazo personal y gozoso»(21):

«Hoy es mejor buscar pocos amigos.
Es mejor hablar con gente de lejos.
La que elijo para apoyarme en tiempos difíciles:
Cuando la necesito, ella canta con mis enemigos»

«Este jardín, este parque, estos amplios cielos,
lomas, cascadas, flores, mariposas.
Ve a buscar a mis amigos, esos ingenios vibrantes
que me animan el corazón, que me iluminan los ojos»

«Agradables amigos, ¿adónde se han ido?
Todos cayeron a los pies del Tiempo.
Por un momento, fingimos rebelarnos con valentía.
Nadie triunfa sobre este Valle de Lágrimas»


El placer al igual que la amistad es central en el epicureísmo. Podemos leer en la Carta a Meneceo «Decimos que el placer es principio y fin de la vida feliz. Al placer, pues, reconocemos como nuestro bien primero y connatural, y de él partimos en toda elección y rechazo, y a él nos referimos al juzgar cualquier bien con la regla de la sensación». Para Epicuro el principio del placer, la hedoné, constituye la meta; aunque no debemos olvidar que Epicuro se refiere a los placeres sencillos y naturales, ya que la hedoné que corresponde a la satisfacción de una necesidad física no es costosa ni difícil «El mayor placer está en beber agua cuando se tiene sed y comer pan cuando se tiene hambre», y los cuartetos de Jayyam rebozan de esta idea:

«Pan, queso y un jarro de vino,
contigo a mi lado bajo una exuberante parra.
Conozco a un gran rey que, si pudiera,
trocaría su corona por aquello que es mío»

«A quien en la vida tenga una rebanada de pan,
con un modesto techo sobre su cabeza,
maestro de nadie, ni jefe que odiar:
Decidle que no envidie  nadie, cuando se vaya a la cama»

«Que día tan perfecto, sin calor ni frío,
las rosas amarillas doran el jardín,
y un ruiseñor canta en el Viejo Mundo:
Ah, venid, aprisa, bebamos vino».


Otras de las ideas que surgen en la poesía de Jayyam es el tema de la muerte. Para Epicuro, como antes para Demócrito, el alma, es corporal, por ende, perece con el cuerpo al que estaba unida. Por lo que todas las ideas sobre el Más Allá, no son más que supersticiones, y por lo tanto, es un sinsentido sentir temor ante la muerte, a la que los hombres consideran como «el más terrorífico de los males». En la Carta a Meneceo, Epicuro nos entrega un argumento sencillo y fundamental contra esa angustia. «Acostúmbrate a pensar que la muerte nada es para nosotros. Porque todo bien y todo mal residen en la sensación y la muerte es privación de los sentidos. Por eso el recto conocimiento de que la muerte nada es para nosotros hace dichosa la mortalidad de la vida, no porque añada un tiempo infinito, sino porque elimina el ansia de inmortalidad. Nada temible, en efecto, hay en el vivir para quien ha comprendido que nada terrible hay en el no vivir». Por lo que no puede afligirnos con su presencia, «porque mientras nosotros existimos no está presente y, cuando está presente, ya no estamos nosotros».

«¿Borracho otra vez, Jayyam?. El doctor se va a enfadar.
¿Una muchacha en tus brazos? Ámala, hazla disfrutar.
Todo terminará en muerte. ¡No! No estés triste:
Todavía estamos aquí. ¡Eso no puede estar tan mal»

«¿La tiranía triunfa. Tu corazón duele. 
El tiempo vuela. Busca al sabio y al sano. 
No eres más que una mota de polvo, 
una chispa, una brisa y una gota de lluvia»


«Y cuando os reunáis en la vieja taberna, 
para hablar de vuestras trivialidades, 
elegid el mejor de los vinos, por los amigos ausentes brindad, 
y, cuando sea mi turno, dejad un vaso vacío»




Yerko Isasmendi ®


1) He optado transliterar la kumyah de nuestro autor (خیام) como Jayyam, a pesar que suele ser transliterada como Khayyam, lo cual es un error cuando a mi juicio cuando nos expresamos en español, ya que el uso de la "kh" es como se suele transliterar la  letra "خ" al inglés, siendo el sonido más correcto en español el de la J. Algunos estudiosos sostiene que su kumyah viene del oficio de su padre Ibrahim, un fabricante de tiendas, un Jayyam, pero hoy se sabe que la profesión de su padre era la de médico. Por lo que al parecer, su kunyah tuvo que haber el nombre colectivo de algún clan o familia, cuyo fundador pudo haber ejercido dicho oficio.
2) Fue también pionero en el tema de las fracciones y de los binomios, dejando numerosos tratados y estudios al respecto.
3) Se le encargo la rectificación del calendario persa que se basaba en el calendario lunar , a través de su investigación calculo la duración de un año exacto sin errores, desmintiendo la teoría de que el año tenía 365 días, lo cual no era correcto, su cálculo era mucho más preciso que él del calendario gregoriano, errando un día en 3770 años, menos que el del calendario gregoriano. También le encargaron dirigir en la ciudad de Isfahán un observatorio astronómico que dirigió durante dieciocho años. En reconocimiento a su trabajo en relación a la Astronomía, en 1970 se bautizó un cráter en la Luna con su nombre, y al asteroide 3095 descubierto en 1980 también se le denominó Omar Jayyam.
4) Es imposible saber si Jayyam adopto los postulados atomistas de los presocráticos o el de Epicuro, ya que ambos tenían diferencias sobre el átomo en cuanto al peso, indivisibilidad, movimiento, etc., estando el atomismo de Epicuro al parecer influenciado por postulados aristotélicos, como lo señala Anthony Long en "La filosofía helenística".
5) Leucipo de Mileto; fue el fundador de la doctrina atomista. De la biografía de Leucipo se conoce verdaderamente muy poco. Apenas se poseen noticias respecto de su vida, y hubo quien llegó incluso a negar su existencia fundándose en la frase de Epicuro «nunca ha existido un Leucipo filósofo», que en realidad es solo una frase despectiva sobre su valor como tal; sin embargo, bastan los repetidos testimonios de Aristóteles para descartar la duda.
6) Demócrito de Abdera fue discípulo de Leucipo y el más importante de todos los filósofos del atomismo, escuela que, ya a finales del llamado periodo cosmológico de la filosofía griega, postuló los átomos (minúsculos corpúsculos indivisibles) como arjé, es decir, como principio constitutivo y originario de la multiplicidad de seres de la naturaleza.
7) Filósofo griego fundador de la doctrina epicúrea, que postulo que el cuyo objetivo de la sabiduría es suprimir los obstáculos que se oponen a la felicidad. Epicuro se opuso a platónicos y peripatéticos, y sus enseñanzas quedaron recogidas en un conjunto de obras muy numerosas, según el testimonio de Diógenes Laercio, pero de las que ha llegado hasta nosotros una parte muy pequeña, compuesta esencialmente por fragmentos. Con todo, el pensamiento de Epicuro quedó inmortalizado en el poema latino La naturaleza de las cosas, de Tito Lucrecio Caro.
8) Lucrecio fue autor de uno de los poemas didácticos más valorados de la tradición latina, titulado Sobre la naturaleza de las cosas (De rerum natura). La obra recoge y vulgariza en gran medida la doctrina materialista de Epicuro, según la cual el mundo está constituido por átomos, elementos indivisibles que, por ser extremadamente tenues, escapan a nuestros sentidos y cuyo número es infinito. El hombre es mortal, y su felicidad depende de aceptar este hecho y de perder el miedo a los dioses.
9) Conocido en occidente como Avicena, Abû ʿAlî al-Ḥusayn ibn ʿAbd Allâh ibn Sînâ , fue un gran médico y el más famoso e influyente de el filósofos científicos del mundo musulmán medieval. Fue particularmente conocido por sus contribuciones en los campos de la filosofía y la medicina aristotélicas . Compuso el Kitāb al-shifāʾ (El Libro de la Curación), una vasta enciclopedia filosófica y científica, y Al-Qānūn fī al-ṭibb (El canon de la medicina), que se encuentra entre los libros más famosos de la Historia de la medicina. Su obra cubre toda la extensión del saber de su época: lógica, lingüística, poesía, física, medicina, matemáticas, música y astronomía, moral, economía,  metafísica, mística y comentarios del Corán.
10) Kîâ Bahmanyâr fue uno uno de los alumnos de Ibn Sīnā durante su estancia en Hamadān . Muy poco se sabe sobre su vida, además que era un zoroástrico convertido al Islam, y que su dominio del árabe era deficiente. Bahmanyār es conocido principalmente como comentarista y transmisor de la filosofía de ibn Sīnā. Su trabajo principal, el Kitāb al-taḥṣīl fue compilado en Isfahan entre 415/1024 y 428/1037 para su tío, el Zoroastriano Abū Manṣūr b. Bahrām b. Ḵᵛoršīd b. Yazdyār. en el se expone la quintaesencia de la lógica, física y metafísica de ibn Sīnā según su Šifāʾ, Najāt y Ešārāt wa'l-tanbīhāt , y también contiene, los resultados de su conversaciones con ibn Sīnā. 
11)Abû Bakr Muhammad ibn Zakarîyâ al-Râzî (el Rhazes latino), fue un médico y filósofo, cuyos escritos sobre medicina tuvieron gran influencia en el mundo musulmán así como en Europa occidental durante la edad media. En el plano filosófico sabemos que conocía bien a los atomistas griegos, recibiendo influencia de Demócrito. Peter S. Groff en su libro "Leaving the Garden: al-Razi and Nietzsche as Wayward Epicureans" señala las ideas de al-Razi como de un epicureanismo "platónico", mientras que H Corbin en su "Historia de la filosofía islámica" lo considero como un pitagórico. S. F. Afna en "El pensamiento de Avicena"  señala que al-Razî se pronunció a favor de Platón, y en contra de Aristóteles, era un ferviente admirador de Socrátes al que solía llamar "nuestro imâm". Sobre la relación de al-Razî con Platón y Epicuro pueden consultar "Platonic pleasures in Epicurus and al-Rāzī" de P Adamson.
12) Omar Khayyam. Poet, Rebel, Astronomer. 
13) Abû Ḥâmid Muḥammad ibn Muḥammad at-Tûsî al-Ghazâlî, en árabe (el Algazel latino), fue un teólogo, jurista, y místico de origen persa.
14) Philosophy in the Islamic World: A history of philosophy without any gaps de Peter Adamson.
15)Tâj al-Dîn Abû al-Fath Muhammad ibn `Abd al-Karîm al-Shahrastânî fue un historiador influyente de las religiones y un heresiógrafo. Fue uno de los pioneros en desarrollar un enfoque científico para el estudio de las religiones. Al-Shahrastānī 'se distinguió por su deseo de describir de la manera más objetiva la historia religiosa universal de la humanidad.
16) Abû al-Hasan Ahmad ibn Yahya ibn Ishaq al-Rawândî fue un Mu´tazila que se torno en librepensador y escéptico. Ibn Hazm escribio un libro en contra de él, titulado al-Tarshid.
17) Abû Alâ al-Ma´arî fue un poeta sirio escéptico, a quién al-Ghazâlî consideraba como un "Zandîq", como un no creyente.
18) Rubáiyát de Omar Khayyám. Versión española de Felix E. Etchegoyen, Guillermo Kraft Limitada, 1956.
19) En dicha ilustración se representa a Omar como el poeta romano Lucrecio sermoneando al soldado, al mercader, al sabio y al sacerdote y diciéndoles que sus vidas son en vano: «Y tu hora nos malgastes, ni en la conquista ociosa / de este o aquel engaño te empeñes ni disputes: / Alégrate más bien con la uva generosa, Que ir en pos de una fruta, o ausente, o venenosa».
20) Carlos García Dual, Epicuro.
21) Benjamín Farrignton, La rebelión de Epicuro.

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