Jésus, un modèle pour les "francs-mac"
El número del 20 de diciembre del 2017 del semanario L'Express apareció un ensayo titulado "Jésus, un modèle pour les "francs-mac'"?" de Roger Dachez, que fue citado en varias revistas relacionadas con la masonería francesa, como el blog Hiram.be.
«La imagen familiar de la masonería que muchos franceses aún conservan en la mente es la de una sociedad inherentemente hostil a la influencia de las religiones, con reminiscencias del "Padre Combes" y la famosa ley de 1905, mucho más preocupada por detectar y denunciar los males del "clericalismo" y celebrar los méritos del secularismo que los de Jesús. Sin embargo, la realidad de la masonería es mucho más compleja.
Judeocristiana en su esencia, nacida en las Islas Británicas durante el siglo XVII y moldeada por la fe protestante, la masonería, aún hoy, es en su gran mayoría obligatoriamente religiosa y, muy a menudo, explícitamente cristiana.
Repleta de símbolos y leyendas extraídos principalmente de la Biblia, la masonería hace abundante uso de referencias cristianas a través de sus ritos y sus "grados"....»
Dachez plantea en su ensayo que la mayoría de los masones en Francia, y en el mundo, son creyentes, no necesariamente en una religión o en un Dios revelado, sino en un principio llamado el Gran Arquitecto del Universo, contrariamente a lo que piensa la mayoría de la gente "profana".
Los rituales masónicos explica están profundamente imbuidos de leyendas e historias que hacen referencia a la construcción, pero también a la Biblia y a las religiones judía y cristiana. La alquimia incluso sirve para "corregir" ciertos rituales considerados demasiado cercanos a las religiones. La masonería se interesa por la naturaleza esotérica de las religiones y sus valores; no acepta límites, por lo tanto, ningún dogma. No es contradictoria con la fe religiosa, que es un camino paralelo y en modo alguno incompatible con la iniciación masónica.
Por eso afirma que los masones consideran a Jesús un iniciado y se identifican con los valores que defendía. Jesús, al igual que Hiram, figura central del grado de Maestro Masón, llegará incluso a sacrificarse para defender los valores de la justicia.
Roger Dachez que además de masón es protestante, señala que hablar de Jesús en la Logia no es, por tanto, hablar de religión, sino de lo que Jesús encarna simbólicamente. Para los masones, sería un ejercicio espiritual, una práctica de virtudes, una lucha contra los vicios. Es atreverse a abrazar el amor frente al odio.
En una reseña sobre el ensayo de Dachez, Jean François señala: «La enseñanza de Jesús, profeta e iniciado, es una enseñanza de amor, como recuerda Pablo en su primera carta a los Corintios. Presenta muchas similitudes con la iniciación masónica; es casi un ritual masónico: por supuesto, hay caridad, amor fraternal, ágape, luego el necesario acto regenerador del sacrificio mediante el fuego espiritual, el desapego de los bienes materiales, la lucha contra el ego, los límites de la ciencia que chocan con las puertas de los misterios de la vida, el lenguaje del niño que no sabe leer ni escribir y balbucea, la búsqueda de la perfección individual mediante el autoconocimiento a través del espejo, para ir hacia los demás.
El masón iniciado aprende a vaciarse, a desprenderse de las apariencias engañosas, los prejuicios y los dogmas impuestos; aprende a conocer sus pasiones y a dominarlas. Así, se prepara para recibir el mensaje de amor de Jesús, para encontrar la felicidad y beneficiarse de ella; recibe el oro espiritual en su interior y aspira a irradiarlo a su alrededor para que la Luz disipe la oscuridad del mundo.»
Dachez desde hace tiempo viene trabajando en post de volver a "espiritualizar" a la masonería francesa, a través de sus colaboraciones en Renaissance Traditionnelle y philosophe-inconnu. En este ensayo, no nos habla del Cristo de la fe ni de Yeshúa Bar Yosef de la historia, sino de Jesús como modelo y medida de los ideales de "Liberté, égalité et fraternité"
Yerko Isasmendi

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